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4 mar. 2013

Muremino, chocolate against the machine


Dicen que el espíritu de Ned Ludd ha vuelto para hacernos un guiño travieso en los postres. El líder del movimiento luddita, muy popular durante la Revolución Industrial, se oponía al uso de cualquier máquina o cualquier forma de tecnología en los procesos productivos. Pero, ¿qué tiene que ver este personaje con la gastronomía? Es sencillo.

Ned Ludd se ha reencarnado en Muremino. Vamos al grano. Muremino es un proyecto experimental que rompe con el concepto tradicional de bombón y sigue una máxima por encima de todas las cosas: “No aceptamos la industrialización del chocolate”. Esta interesante propuesta tuvo un papel protagonista en el pasado Bijoux à Manger Valentine´s Day Edition celebrado en la Sala Miró de Rambla de Catalunya (Barcelona), en el que se pudo disfrutar de bombones experimentales maridados con cava Vilarnau. Estos bombones, según sus creadores, son “piezas únicas e irrepetibles”. Podemos dar fe de ello, puesto que el oro comestible es uno de los ingredientes que forman parte de las creatividades de Muremino y en cada presentación sorprenden por su singularidad.


El proceso de elaboración de este tipo de bombones es artesanal, puesto que a partir de una idea en bruto, se trabaja un tratamiento creativo para a posteriori diseñar un prototipo. Doce horas después, el bombón pasa al paladar de los afortunados que se lo llevan a la boca donde, según Muremino, dejan un sabor “difícil de definir”. Miquel Coulibali, promotor del proyecto, da algunas pistas. Define su producto como un “bombón con una durabilidad muy corta, que se tiene que degustar inmediatamente, como un producto fresco”. Agua pura, menta, especies, bosque, cedro, enebro… es lo que nos sugiere Muremino. Puro ludismo.


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