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11 ago. 2014

El mejor cupcake para celebrar el 40º cumpleaños

En el blog de Orogourmet os hemos mostrado varias presentaciones que no tienen nada que envidiar a las creaciones de los más reputados maestros de la pastelería. En nuestro radar del lujo habitualmente aparecen dulces y postres de lo más variopinto. Sin embargo, hace pocos días se encendieron las luces de alarma: hemos localizado un cupcake que combina tradición y cocina de vanguardia. Para conocerlo, tenemos que viajar hasta Canadá, concretamente a Toronto.

El amor se puede manifestar de muchas maneras, pero todavía se paladea con más intensidad cuando tu pareja te despierta con un detalle imprevisible. Es lo que debió pensar la persona que encargó a Lisa Sanguedolce, propietaria de la pastelería Le Dolci, un cupcake para celebrar el 40º cumpleaños de su esposa. El hombre, del que no ha trascendido la identidad, acudió al obrador con la intención de sorprender a su mujer con un dulce que que recogiera los buenos momentos del pasado y se abriera al futuro con buenas esperanzas y promesas por cumplir. La respuesta se la dieron el maestro pastelero Devonne Sitzer y la diseñadora Annie Sung Lee, quienes se encerraron en Le Dolci hasta dar con la fórmula perfecta para conmemorar el cumpleaños.


Para ello, conversaron con el cliente y, a partir de los ingredientes favoritos de su pareja, iniciaron un proceso de diseño y elaboración que nada tiene que envidiar a la creatividad que se desprende de cualquier obra de arte. Para empezar, trabajaron un bizcocho con azúcar, harina, miel y sal, que rellenaron con crema de vainilla y un glaseado de moka. Una vez elaborada la base, era momento para innovar. Por indicación del cliente, el champagne tenía que ser protagonista, pero no lo podía ser de cualquier manera. Así que, para sorpresa de la propia Sanguedolce, recurrieron a una técnica propia de la cocina molecular: hicieron burbujas (pequeñas esferas) de champagne. Querían que el espumoso "explotara" en el paladar de la afortunada. Solo con este detalle, el dulce hubiese merecido un artículo, pero todavía hay más.

El cupcake necesitaba un ingrediente que supusiera la diferencia creativa respecto a otras elaboraciones de lujo. Tanto el pastelero como la diseñadora apostaron por el oro comestible. Lo hicieron no como un detalle, sino como toda un exhibición de lujo y modernidad. No se limitaron a espolvorear el dulce, sino que lo revistieron de oro comestible. Con una base de chocolate italiano y café Kona dibujaron unas flores que fueron grabadas en oro. No se quedaron ahí. También entrecruzaron láminas de oro comestible alrededor de la base y dejaron crecer ramas y hojas pintadas también con oro comestible. El resultado es una creación singular, sin parangón en el mundo de la pastelería por su difícil combinación de elementos y la máxima elegancia en la presentación. La guinda al pastel, valga el tópico, se consiguió con una cápsula de coñac Courvoisier de 21 años, que se deshace a gusto del consumidor.

Este cupcake, con un precio de 670 euros, probablemente no se vuelva a elaborar en Le Dolci: no se ha 'bautizado' y su 'propietario' ha pedido que quede en el tiempo como el regalo por el 40º cumpleaños de su mujer. Y, claro, 40 años solo se cumplen una vez. Quizá tú sí te atrevas a…, ¿superarlo? ¿Nos lo cuentas?

Imagen: The Canadian Press

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