
Hay muchos festivales de cine, pero pocos tienen la clase y el glamour del Festival del Cine de Cannes. La Palma de Oro, el galardón que sirve para premiar a los mejores, es la metáfora de historias bien contadas, personajes despojados de superficialidad e imágenes que traspasan el corazón. Son tres ingredientes básicos para saciar al más exigente de los cinéfilos. También son tres sensaciones que a cualquiera le gustaría paladear.
El Festival de Cannes, que empieza en unos días, fue homenajeado por Cointreau en 2007 en su 60º aniversario con un cóctel muy especial. La firma de espirituosos eligió la Riviera Francesa para descubrir su devoción por el cine con el ‘Cointreaupolitan Star’, la versión con oro comestible del ya clásico 'Cointreaupolitan'. Toda una delicia.
Los amigos de Cointreau han sido generosos y nos dejan su receta en la web, ¡qué peligro! Vamos con ella: 5 centilitros de Cointreau con hielo; 3 centilitros de zumo de arándanos; 2 centilitros de zumo de limón y un toque de polvo de oro.
Así que, además de seguir la agudas críticas de Boyero, creo que durante esta edición del festival nos tomaremos unos cuantos ‘Cointreaupolitan Star’.
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